Nadie debe perderse la Novena Sinfonía de Beethoven

Anticipándose a lo que será el natalicio 250 de Ludwig van Beethoven el próximo año, la Orquesta Sinfónica de Antofagasta presenta no solo una de sus creaciones cumbres, sino que un punto máximo de toda la historia de la música y el arte de la humanidad: la Novena Sinfonía.

La Novena es una obra que resume gran parte de los ideales que animaron a Beethoven a lo largo de su existencia. Al quedar sordo a comienzos de 1822, sintió que la pura música no era suficiente para lo que quería expresar. Los instrumentos solos no podrían transmitir las ideas que quería comunicar con esta obra. Esto es, una invitación a vivir en un mundo mejor, con hombres hermanados por la alegría, producto de sentimientos comunes y universales, que van desde la percepción divina, hasta el goce de la existencia por el rompimiento de las barreras que dividen a los seres humanos.

Justamente hace un año nos referíamos en esta columna a la relevancia de escuchar a Beethoven hoy en día, con su mensaje esperanzador, que ahora nos sirve de consuelo, a la vez que nos llena de convicciones para enfrentar las tensiones del mundo actual, incluyendo las problemáticas de migración, guerras comerciales, cambio climático, pueblos divididos, y demás.

Ahora, Antofagasta recibe esta obra icónica, que incluye la siempre emocionante “Oda a la Alegría”, en un hito artístico que no se debe dejar pasar. Precisamente ese fragmento es el momento en que el coro entra en escena, junto a los solistas vocales María Luisa Merino, Jéssica Poblete, Jaime Mondaca y Daniel Farías. La batuta estará empuñada por un conocido del público local, el maestro argentino Jorge Lhez.

Álvaro Gallegos – Premio a la Música Nacional Presidente de la República con mención en Producción Fonográfica

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